Ya tienes toda tu marca pensada y lista para salir al mundo, ya sabes (o deberías saber) cómo quieres que se te perciba ahí fuera y sobre todo, a quiénes quieres llegar. Ahora toca otra parte…
¿Cómo quiero que luzca? ¿Qué quiero que transmita mi diseño? ¿Soy tradicional? ¿Soy moderno? ¿Minimalista? ¿O quiero ser rupturista y mezclarlo todo?
La filosofía de tu proyecto debe ir alineada con el diseño, digamos que como una especie de sinestesia.
Selecciona correctamente tu tipografía y paleta cromática
En occidente estamos acostumbrados/as a unos valores visuales que ya están muy establecidos, por ejemplo, una tipografía con serifa nos lleva a algo más clásico, elegante, confianza… mientras que una tipografía de palo seco nos lleva a algo más moderno, funcional y neutral. Además de los pesos tipográficos, es decir, una tipografía bold es más potente que una light, y esto influirá en el tono de tu marca. Las tipografías hablan, cada una es una voz diferente, úsalas con cuidado.
Importante: si vas a mezclar dos tipografías, que sean muy diferentes entre sí, que se note que es intencionado y no un error de selección de tipos.

Todas estas decisiones no deben ser tomadas al azar o basadas en el gusto personal.
Lo mismo ocurre con la paleta cromática, que transmite emociones y experiencias (esto varía según la cultura, pero esto da para otro tema nuevo). Los colores cálidos transmiten dinamismo, confianza, energía… mientras que los colores fríos transmiten tranquilidad, elegancia, o incluso tristeza, depende del contexto.
No te olvides de la filosofía de tu marca
Por ejemplo, quiero diseñar la identidad de una clínica dental moderna y minimalista, que transmita confianza y seguridad, pues no debería usar un naranja saturado con una tipografía con serifa, quizás debería usar un azul, grises o blanco con una tipografía de palo seco.

No quiere decir que no puedas diseñar una clínica dental de color naranja, pero quizás tu filosofía no debería ser la seguridad, el minimalismo y la confianza.
El público objetivo es lo más importante
Hay que pensar siempre en el usuario. Si me dirijo a personas mayores, por ejemplo, ¿es legible mi tipografía?, o ¿mi identidad se entiende igual en digital y en físico?
Algo que funciona es preguntar a personas ajenas al proyecto qué es lo que opinan, para poder tener visiones objetivas de tu trabajo.
Sigue tendencias, pero con cuidado…
Y, ¿qué pasa si quiero hacer un diseño rupturista o seguir una tendencia que me gusta? Pues, que puedes hacerlo, pero hay que tener mucho cuidado con las tendencias, porque tu identidad se puede quedar desactualizada rápidamente. Seguir una tendencia no es un error, pero tu diseño debe ser capaz de sobrevivir cuando la moda pase.
Si bien es cierto que no hay una fórmula clave para saber si tu diseño perdurará o no, conviene analizar el entorno y la competencia para saber qué es lo que funciona o ha funcionado en el pasado en tu sector.
Cuando tienes ya por fin todo diseñado, es clave revisar que tu identidad se aplica de forma coherente en toda tu marca, es decir, en papelería, redes sociales, correo electrónico, espacio físico… La clave está en que tu diseño no solo sea actual, sino atemporal. Que comunique, que conecte y, sobre todo, que tenga sentido.


